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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 23)

Blas Fernández | 29 de enero de 2015 a las 5:00

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El Podcast de La Ventana Pop arranca en esta ocasión con soul de marchamo clásico de la mano de The James Hunter Six, de nuevo de gira por España. Tan canónicas como deliciosas, pero en un registro bien distinto, resultan las canciones de The Jayhawks (en la imagen), en directo próximamente en Sevilla y Granada. Más conciertos a cargo de Sick Buzos, Chencho Fernández, I Am Dive, Combray, Vlad Nedhelcu, Blacanova y Burrito Panza. Y un par de nuevas ediciones tan diferentes como sorprendentes: Vulnicura de Björk y el primer álbum de los sevillanos Santacruz.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

 

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Tracklist

1.-The James Hunter Six: The Gypsy

2.-The Jayhawks: Bad Time

3.-The Jayhawks: High Water Blues

4.-Sick Buzos: Syd’s Going to The Bath

5.-Chencho Fernández: It’s Not Reason

6.-Björk: Stonemilker

7.-Björk: Lionsong

8.-I Am Dive: Norman, Oklahoma

9.-Combray: Circe

10.-Vlad Nedhelcu: Phat

11.-Santa Cruz: Brutalismo

12.-Santa Cruz: Simulación en diferido

13.-Blacanova: Amok

14.-Burrito Panza: Sarah

Las vidas que perdimos

Blas Fernández | 19 de octubre de 2014 a las 5:00

Foto: Carolina Cebrino

Foto: Carolina Cebrino

dada_cover_blogDadá estuvo aquí. Chencho Fernández. Fun Club Records. Rock. CD / DD

En una reciente entrevista con motivo de la edición del sencillo de adelanto de este álbum, Dadá estuvo aquí, Chencho Fernández aludía a una cierta travesía del desierto para explicar el espaciado lapsus entre la desbandada de Sick Buzos, una de las formaciones con más carácter en la escena del rock sevillano de los últimos 90, y este retorno que ahora ya se concreta en largo. Y hay que escribir retorno en cursiva, porque Chencho no se fue.

Cantante, letrista y guitarrista, grabó con nombre propio y con banda, incluso participó en proyectos de terceros. Sin embargo, ninguna de aquellas aventuras, se diría casi que lastradas por algo de pereza o falta de confianza antes que por ausencia de talento, logró materializarse en una propuesta a la altura de las expectativas.

Y me da que la confianza juega un papel clave en este soberbio regreso. Sobre todo la propia, ésa que en esta decena de canciones crece sobreponiéndose a las soledades y desesperanzas desde la inspiración y el oficio, retorciéndolas con el debido respeto hasta convertirlas en armazón y argamasa del texto poético.

Pero también, imprescindible, se observa la recompensada confianza ajena: estamos ante una banda imponente –imposible sustraerse al empaque de esas guitarras pulsadas por Juano Azagra e Israel Diezma, a la estructura rítmica de Pablo Florencio y Manuel Martínez, a los precisos arreglos de coros, cuerdas y vientos que embellecen cada uno de los cortes–; ante un brillante productor entregado a la causa –el maestro Jordi Gil, que ha tramado con paciencia e ingenio este deslumbrante tapiz– y ante un entusiasta sello discográfico confiado de antemano en el calibre de su estreno –Fun Club Records–. Ello explica, de hecho, que canciones ya registradas previamente en alguna de aquellas aventuras sin final feliz luzcan ahora con un lustre y presencia  difícilmente imaginables entonces.

Aunque medie un guiño a Barcelona –la turbadora La Garçonne: el Chencho de espíritu más reediano–, en Dadá estuvo aquí todo queda en la ciudad, escenario universal repleto de esquinas localmente reconocibles, un territorio con inclinación por la tonalidad sepia en el que los fantasmas de las vidas pasadas permanecieron flotando a la espera del recuerdo distante, cómplice y comprensivo, que los redimiera.

Dadá estuvo aquí, la canción, no evoca sólo aquella otra sala de conciertos que la indiferencia y la especulación se llevaron por delante. Apenas es la excusa, la atalaya desde la que mira con ternura al joven que fue un vigía que ya no lamenta los desamores lejanos (La estación del Prado) y celebra con inevitable resignación los enamoramientos efímeros (Muchacha rural); el mismo que ajeno a la melancolía rememora con un barniz de envidia las mil y una noches en comunión (Radio Fun Club) y, romántico irredento, aún se muestra convencido de que es la palabra, La canción, la materia prima con la que se fabrica esa llave maestra que abre la hucha más codiciada (aunque en ocasiones menos sinceras, lo calen, claro, como en El rayo a punto de caer).

Investida de un clasicismo con hechuras de traje a medida (Desnudo / Como me trajo mi madre), la dylaniana Si alguna vez mueres joven podría sacar los colores a aquellos que en estos tiempos convulsos, contradictoriamente ensimismados, denostan la esfera de lo íntimo en favor de lo social (Se requieren nuevos actores / Para una vieja farsa / De la cuna a la tumba), tal que fueran ámbitos irreconciliables, antagónicos, sin reparar en que la naturaleza de la primera define en buena medida nuestra relación con lo segundo.

Con un humor descarnado (y canónicas cadencias pop de irresistibles efectos: Este matrimonio no casa) o descarnando instantes solitarios en conmovedoras estrofas nocturnas (Una buena noche, ese memorable final plagado de poderosas escenas en las que todos, alguna vez, podríamos reconocernos), Dadá estuvo aquí no es sólo el disco que desde hace tiempo esperábamos de Chencho Fernández, sino más, mucho más. Sin miedo a la exageración: una de las mejores y más hondas obras que el rock en español nos ha deparado en años. La travesía del desierto ha terminado.

El nuevo camino de Chencho Fernández

Blas Fernández | 16 de mayo de 2014 a las 5:00

“En realidad, se podría decir que desde que dejé Sick Buzos me propuse seguir camino en solitario, y parece que ahora, por fin, hemos conseguido hacer un buen equipo y las cosas están cuajando”. Al habla Chencho Fernández, integrante en la segunda mitad de los 90 de una de las más notables y añoradas bandas del rock sevillano de la época, parca en su codiciado legado discográfico –apenas tres canciones en el segundo recopilatorio del también célebre Colectivo Karma, ¡Bang! (1996), el minálbum Introducción en blanco y negro (1997) y dos cortes más en un epé compartido con los valencianos Polar (1998)– pero grande, muy grande, en el recuerdo.

Tras la triste desbandada de los Buzos, Chencho dio forma a Mistral y se enroló en diversos proyectos, “pero se fue quedando todo en agua de borrajas –confiesa–. Fue una etapa de búsqueda, hasta que llegó Nuevo debut, el disco que grabé en 2006. Ahora lo queremos rescatar, en su día tuvo una difusión bastante… estrecha. Ni siquiera llegó a publicarse comercialmente”.

Foto: Concha Laverán

Foto: Concha Laverán

Nuevo debut, todavía inédito, no sólo certificó un sensato cambio en la apuesta idiomática –del inglés de los Buzos al español–; también un retorno a cierto clasicismo rock que, sin abandonar del todo los efluvios psicodélicos –Syd Barrett figurará probablemente de por vida en el santoral personal del músico– tendía puentes hacia la obra de otro de sus ídolos confesos: Lou Reed. “Nos gustaría mucho recuperarlo y publicarlo después del trabajo que ahora estamos grabando con Jordi Gil”, cuenta Chencho haciendo referencia a Dadá estuvo aquí, álbum en progreso desde el pasado 2013 con el que se estrena Fun Club Records, división discográfica de la emblemática sala de conciertos de la Alameda de Hércules.

“Después de Nuevo debut tuve que salir a buscarme la vida –explica sobre tan largo parón–. Viajé buscando trabajo y mi actividad musical se redujo bastante. No dejé de escribir ni de componer canciones, pero me pasé un año y medio en Lanzarote, cerca de dos años en Barcelona y luego otra temporada en La Línea de la Concepción. Hasta que pude volver a Sevilla fue, en lo musical, como una travesía del desierto”.

Sin embargo, Nuevo debut había sentado ya las bases de un nuevo proyecto y una nueva manera de hacer. A su vuelta, Chencho reunió a una banda –en origen, los componentes de All La Glory– y con ella se metió en los estudios Sputnik del versátil músico y productor Jordi Gil. “Se ha involucrado mucho en todo esto –reconoce Chencho–. Comenzamos a grabar en octubre de 2013 una primera tanda de canciones. Pero nos lo estamos tomando con calma, por eso lo estamos haciendo de una manera espaciada, en varias sesiones”.

En aquellas primeras sesiones figuraban, amén de Chencho, los guitarristas Israel Diezma y Juano Azagra; el bajista Pablo Florencio y Goyo, de Bombones y All La Glory, a la batería, ahora sustituido por Manolo Martínez. “Ellos han tocado mucho juntos, desde la adolescencia. Y eso se nota”, afirma el músico de la banda que esta misma noche lo acompañará sobre el escenario del Fun Club. “Más que la presentación del disco, que saldrá en octubre, es la fiesta de presentación del sello –aclara Chencho–. Lo que sí está ya disponible es el single de adelanto, con dos canciones”.

Una de ellas es La canción; la otra Radio Fun Club. “Desde luego, el Fun Club tiene visos sentimentales para mí –comenta–. Prácticamente, como muchos otros, me he criado allí como espectador de conciertos, como aficionado a la música y como aficionado a la noche sevillana. Así que es como si esa segunda casa me acogiera y ayudara en mi camino. Siento que tiene sentido interno, que encaja. Y es curioso, porque es una canción compuesta hace tres o cuatro años, mucho antes de que en el Fun pensaran en hacer un sello. Intenta ser eso: la celebración de un lugar común en el que han pasado muchas cosas excitantes”.

El nuevo-nuevo debut de Chencho coincide, además, con reactivación tranquila de Sick Buzos. La banda ha ofrecido varios conciertos en los últimos meses y está anunciada su participación, el próximo mes de junio, en el festival Anfirock de Isla Cristina. “Creo que en los Buzos lo mejor está por venir, como si aún nadie nos hubieran sacado todo el partido posible. Los conciertos que estamos dando son, de momento, con el repertorio antiguo, de calentamiento. Pero queremos hacer una vuelta en condiciones y con nuevo material. O por lo menos con material inédito, cosas que nunca llegaron a grabarse”.

Chencho Fernández actúa esta noche a las 21:30 en Fun Club (Alameda de Hércules 86).

El Podcast de La Ventana Pop (Programa 6)

Blas Fernández | 3 de abril de 2014 a las 5:00

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En esta nueva entrega del Podcast de La Ventana Pop hay tiempo para hablar de libros sobre música -como el imponente volumen que firma la periodista granadina Sagrario Luna, Fela Kuti. Espíritu indómito (Editorial Milenio)-, libros de músicos -Remate y su Suelo estar (Editorial Pájaro), coincidente con su nuevo álbum, Nelson es perfecto- y revistas especiales y especializadas como Boronía, a punto de echar el cierre con un número final titulado Te lo juro por la crisis que aún busca financiación.

También hay espacio para festivales, como el audiovisuales Zemos98, que en su XVI edición incluye la ya habitual sección de conciertos, y el Anfi-Rock de Isla Cristina, con un cartel cargado de interesantes propuestas, en su mayoría nacionales.

Y suena más música, claro, ya sea relacionada con conciertos inminentes en diversos puntos de Andalucía -Guadalupe Plata, Howe Gelb, Algunos Hombres, Lapido…-, con discos recién editados -Dean Wareham- o con otros por salir -el recopilatorio en homenaje a Los Planetas justo en el XX aniversario de la edición de Super 8-.

Como siempre, puede escuchar el podcast en el reproductor situado bajo estas líneas o a través de la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Eskorzo: Roforofo Fight

2.-Remate: Maestro

3.-Fernando Vacas: Boronía sinfonía crítica

4.-Antropoloops: Twin Chegança

5.-Guadalupe Plata: Oh My Bey

6.-Rusty River: Wetheart

7.-Sick Buzos: Watch Out Meredith

8.-Dean Wareham: Holding Pattern

9.-Howe Gelb: Vortexas

10.-Algunos Hombres: Rosabel

11.-Lapido: La ciudad que nunca existió

12: Los Planetas: De viaje

Aquella tienda en San Marcos

Blas Fernández | 24 de octubre de 2011 a las 7:05

Una imagen de Dandelion, allá por el 91.

Aquella tienda de ropa en la Plaza de San Marcos contaba con una particularidad: al menos la mitad de los que entraban en ella no lo hacían para comprar ropa, sino para charlar sobre música y estar al tanto de lo que se cocía en la escena local. Porque, en efecto, Dandelion se había convertido en algo así como nuestro Sex particular, sólo que en lugar de en Londres estaba en una urbe bastante más modesta, Sevilla. Además, allí no había mal rollo: Andy Jarman y Mapi Guedes debían de ser a todas luces mejores personas que Malcom McLaren y Vivienne Westwood.

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