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Elaborando la sencillez

Blas Fernández | 3 de junio de 2013 a las 5:00

Trouble Will Find Me. The National. 4AD. Rock. CD / LP.

Tres años después de firmar High Violet -un disco mayúsculo, de esos que catapultan a sus artífices a puestos de cabeza-, The National entrega Trouble Will Find Me, un trabajo compuesto y registrado tras la larga gira propiciada por su antecesor y, se entiende, bajo la presión de ofrecer algo a la altura de las expectativas. Porque el grupo-de-Ohio-trasladado-a-Brooklyn ya nos había regalado otras piezas mayores a lo largo de su respetable trayectoria -con éste son ya seis álbumes desde 2001, incluidos trabajos tan notables como Alligator (2005) y Boxer (2007)-, pero quizás ninguno tan redondo e inspirado como High Violet. Y aún menos con su repercusión.

En busca de un “sonido menos tenso, más amplio”, cuentan en su web; escarbando en las dinámicas y estructuras de algunos nombres clásicos -el de Roy Orbison aparece varias veces-, Trouble Will Find Me se desprende en buena medida de esa solemnidad ajena a la impostura, que parecía ya marca de la casa, tras el rastro de unas canciones más sencillas -dicho sea en el mejor sentido- y más accesibles -sin perder por ello de vista la cualidad de artefacto artístico que adorna hasta la fecha cada movimiento del grupo-. Y por momentos, hay que reconocerlo, resulta una jugada extraña.

Indefectiblemente asociados a esa percepción arty de la expresión rock que, con el cambio de siglo, pareció encontrar en el famoso distrito neoyorquino un hábitat idóneo, la implicación de The National en tan variopinta y poblada escena se reforzó de manera consistente con la coordinación por parte de los hermanos Dessner, Aaron y Bryce, de aquella impecable compilación benéfica, en todos los sentidos, para la Red Hot Organization, Dark Was The Night (2009), radiante catálogo de aportaciones y relecturas que permanece, y permanecerá, como ejemplo de inteligente buen hacer.

Pero el papel de sendos guitarristas en la ligazón con el barrio, con la escena y su natural cercanía a otras formas musicales, va mucho más allá. Intérpretes y compositores de formación académica, uno y otro despliegan una  prolífica actitud que, en el caso de Bryce, se concreta en hechos tales como  su relación con la activa Brooklyn Academy of Music, la dirección del MusicNOW Festival o la escritura de piezas para el Kronos Quartet, presente ya en Dark Was The Night con la versión del bluesman Blind Willie Johnson que dio título al disco.

Con esas credenciales, y con el precedente de una discografía en la que cada capítulo apuntaba hacia composiciones más complejas y dramáticas, este aparente retorno a la sencillez puede en primera instancia descolocar la escucha, despistar la atención y conducirnos a la sensación, me temo que errónea, de estar ante un disco menor.

Bien al contrario, Trouble Will Find Me, aun sin alcanzar el grado de automática empatía que provocaba High Violet, esconde bajo su pretendida identidad asequible la pertinente y habitual carga de profundidad que ha caracterizado la trayectoria del quinteto, en el que la voz de Matt Berninger y el desempeño rítmico de los también hermanos Devendorf -Scott al bajo y Bryan a la batería- completan una unidad de producción emocional capaz de facturar canciones tan redondas como Demons, Fireproof, I Need My Girl o, en general, la docena más una que lo integran.

Recreándose menos en los medios tiempos que en otras ocasiones, pisando un poco el acelerador -sin forzarlo, sólo un poco-, Trouble Will Find Me se gusta en su intención de rescate de actitudes espontáneas, sólo que en el proceso termina por revelarnos lo elaborada que en ocasiones puede resultar la simplicidad.

Ahí le dejo el clip de Sea of Love

…y una interpretación en vivo de Don’t Swallow The Cap en el show de David Letterman.

Tradiciones cruzadas

Blas Fernández | 27 de mayo de 2010 a las 8:03

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High Violet. The National. 4AD. Rock. 2 LP / CD

Brooklynianos por decisión propia -la banda se instaló allí tras su traslado desde Cincinnati, Ohio-, los norteamericanos The National protagonizan una atractiva trayectoria que arranca en 2001 con un notable álbum homónimo y cuatro años después, ya con su tercera entrega, el tormentoso Alligator, se consagra como otra de esas carreras a tener muy en cuenta en la superpoblada escena del rock neoyorquino.

Si con Boxer (2007) la atención prestada era cobrada con intereses, la escucha de High Violet no sólo renueva el crédito dejando en el oyente una mueca de satisfación, sino que además provoca una pertinente y oportuna pregunta: ¿estamos ya, en definitiva, ante otro nombre mayúsculo de esa escena?

Hay quien le reprocha a este nuevo álbum el abandono de una cierta fiereza, como si de ello se desprendiera la intención de acaparar mayores mercados. Lo cierto es que muy curtido tendría que andar ese mercado para aceptar con naturalidad semejante carga de profundidad, dulcemente ralentizada en su cualidad de poético artefacto melancólico.

En efecto, a excepción casi única del eléctrico crescendo final de la inicial Terrible Love, High Violet se recrea en medios tiempos que, por intentar evocar una figura cercana, emparejarían la tradición del rock independiente norteamericano de raíces a la vista con el lirismo serio de sensibilidad británica de, pongamos por caso, unos Tindersticks -ahí están la enorme Sorrow, la hermosa, majestuosa England o la confesional Bloodbuzz Ohio para rastrear esas conexiones-.

Es otro momento y, definitivamente, otro el ánimo tras canciones como Lemonworld o la cenital Vanderlyle Crybaby Geeks -ambas arregladas por Nico Muhly-, la inquietante Afraid of Everyone, con arreglos y coros de Sufjan Stevens -pruebe a imaginarla reemplazando la instrumentación orgánica por bases electrónicas y puede que le suene a a oscuro techno-pop británico de los 80- o cualquiera de esas maravillas concentradas en unos minutos que resultan ser Conversation 16, Little Faith o Runaway. Lo dicho: cosa seria.

PD: Merece la pena hacerse con la edición en vinilo, de ésas que se te caen en un pie y te provocan un hematoma.

Ahí les dejo el clip de Bloodbuzz Ohio

Y por cortesía del señor Corso, esta versión de Terrible Love para Pitchfork TV…

Y otro más, por cortesía de Sagat, Anyone’s Ghost

Una compilación radiante

Blas Fernández | 11 de marzo de 2009 a las 23:04

DARK WAS THE NIGHT. Varios. 4AD. Rock. 3LP / 2CD

Fundada en Estados Unidos hace dos décadas por John Carlin con el objetivo de concienciar no sólo sobre los riesgos del SIDA, sino también a cerca de la posibilidad de convivir con la enfermedad, la Red Hot Organization ha conseguido algo que en principio resultaría ajeno a sus lógicos fines. Una suerte de curioso efecto colateral ha terminado por convertir a dicha asociación en la promotora de algunos de los más interesantes discos recopilatorios de los últimos veinte años, grabaciones confeccionadas con la intención de recaudar fondos para su proyecto que en no pocas ocasiones han acabado reseñadas entre lo mejor de su año.

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