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El Podcast de La Ventana Pop (Programa 17)

Blas Fernández | 6 de noviembre de 2014 a las 5:00

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El Podcast de La Ventana Pop presta en esta ocasión atención a los conciertos que animarán las noches de la XI edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla, actuaciones protagonizadas, entre otros, por Silver Apples y Cosmen Adelaida. Más directos: María Rodés trae María canta copla a Sevilla y Málaga; Bajo un cielo prehistórico, el álbum de homenaje a The Church, celebra su publicación con una fiesta de altura; los almerienses Monte Terror presentan su primer trabajo en Granada y los añorados Luna anuncian que recalarán en Cádiz dentro de la gira española de reunión de la banda diez años después del anuncio de su disolución. En el mismo ciclo, Rock en la UCA, veremos también a Hi Corea! y I Am Dive.

Escuchamos Expanded, el álbum en vivo de These New Puritans, y un par de canciones del segundo y delicioso trabajo de los sevillanos The Rosquettes, Frothy Songs. Echa el cierre Miraflores, espontáneo conato de viral en redes sociales.

Como siempre, puede escuchar El Podcast de La Ventana Pop en el reproductor bajo estas líneas o, también, en la web de ScannerFM.

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Tracklist

1.-Silver Apples: Oscillations

2.-Cosmen Adelaida: Viento de invierno

3.-María Rodés: Tres puñales

4.-Andy Jarman y Jesús Bascón: Lousiana

5.-Luna: 23 Minutes in Brussels

6.-Hi Corea!: Sacred Place

7.-I Am Dive: Black Times

8.-These New Puritans: Organ Eternal

9.-Monte Terror: Superplagio

10.-The Rosquettes: Moles, fruits and vegetables

11.-The Rosquettes: You Run Faster Than a Cow

12.-Miraflores: Drowning by Stars

La nueva carne de los nuevos puritanos

Blas Fernández | 10 de junio de 2013 a las 5:00

Los hermanos Barnett y Thomas Hein, con Elisa Rodrigues. / Foto: Willy Vanderperre

Field of  Reeds. These New Puritans. Infectious. CD / 2LP

En una reseña para The Quietus sobre el disco que nos ocupa, el firmante, Nick Southall, revela haber recibido meses atrás un correo electrónico del productor del álbum, Graham Sutton, poniéndolo sobre aviso: “Creo que es el mejor proyecto en el que he estado involucrado jamás”.

Pero Sutton, nos recuerda Southall, ya ha estado involucrado previamente en algunos proyectos, digamos, enormes. Para corroborarlo ni siquiera hay que acudir a su historial tras la mesa de mezclas; basta con revisar su intermitente y dosificado trabajo como compositor e intérprete al frente de Bark Psychosis, banda seminal en la entonces incipiente escena post-rock y, en buena medida, heredera directa de los postulados estéticos formulados por ese otro gigante, Mark Hollis, al frente de Talk Talk. En resumen, dos discos definitivos y definitorios en el intervalo de una década, Hex (1994) y Codename: Dustsucker (2004). Así que, ¿a qué se refería Sutton con semejante intuición? ¿Se dejaba llevar por el entusiasmo? ¿Publicitaba su labor?

La escucha pausada de Field of Reeds, disponible vía streaming durante los últimos días y finalmente a la venta este lunes, establece un guiño cómplice entre el músico y productor y la audiencia de These New Puritans, que comprueba, en efecto, que quizás no estamos sólo ante uno de los discos más bellos que van a publicarse este año, sino también ante una obra mayúscula que vuelve disolver con perfecta naturalidad los presuntos márgenes estilísticos que distancian a la música de ascendencia pop de otras formas y géneros sonoros. Convenciones, al cabo, dinamitadas con la absoluta indiferencia que merecen quienes las proclaman.

Debutante en largo en el ya lejano 2008 con Beat Pyramid -un disco trepidante, violento, claro deudor de la facción más insobornable del post-punk británico de los 80, con The Fall a la cabeza- el cuarteto londinense inició un singular proceso de refinamiento precisamente a raíz de su contacto con Sutton, encargado de desbastar una propuesta que incluso en origen -ahí quedaban pequeños cortes con ánimo especulativo, como Doppelganger- mostraban cierta voluntad de trascender prácticas miméticas en busca de la voz propia.

Lo paradójico es que esa intención, aun dejando a la vista las costuras referenciales -entre ellas, obvia, Dead Can Dance-, derivara en otro tipo de violencia, menos visceral, más consciente, a la postre más convulsa en su apuesta por una belleza formal preñada de guiños neoclasicistas y citas intergenéricas -una idea, por cierto, muy post-rock-.

Hidden (2010) materializó esa alianza entre el cuarteto -liderado por el inquieto Jack Barnett (vocalista y multinstrumentista) e integrado entonces por su hermano George (percusiones), Thomas Hein (bajo) y Sophie Sleigh-Johnson (teclados)- y el veterano Sutton. Sus once cortes, a menudo adornados por arreglos de viento en contraste con bases electrónicas, oscuros y tenebristas, nos mostraban no sólo la nueva piel de la banda, sino también su nueva carne, ya madurada. Y propiciaba la sensación, plena, de que el grupo dejaba atrás el estirón adolescente para ofrecernos el esbozo de sus formas adultas. Ése es el proceso que a la espera, pero también al margen, de futuros movimientos Field of Reeds concluye ahora.

“El nuevo álbum es un tanto diferente al anterior”, señala Jack Barnett en la web de la banda, apuntando al tiempo que Sutton y él han dejado en este disco que la música hable “por sí misma más que en cualquier otro que hayamos hecho antes”. Y la música habla con esa rara voz -la voz propia- en la que los acentos reconocibles no empañan ni la originalidad del timbre ni lo que se dice. Son, nuevamente, muchos y evidentes -Hollis, en solitario y con Talk Talk; Bark Psychosis, claro; Scott Walker, género en sí mismo; Robert Wyatt; académicos del corte de Elgar y Britten y, por momentos, hasta el Chet Baker más irredentamente melancólico-, pero su mensaje es diáfano: es música para conmover más allá de la sacudida, para emocionarse en la pura contemplación. Incrédula primero; rendida después.

Estructurado en torno a nueve pequeñas suites que remiten a motivos melódicos y armónicos reiterados -los arreglos de viento se enriquecen aquí, entre otros, con pianos y xilófonos propensos a la comedida disonancia-, y con la decisiva y brillante colaboración de la cantante de jazz portuguesa Elisa Rodrigues, Field of Reeds sería uno de esos discos que tras prestarles nuestra atención nos la devuelven exhausta. Pero no a disgusto, sino más bien tan satisfecha como después de… Bueno, ya sabe…

Con la ayuda del hechicero

Blas Fernández | 5 de febrero de 2010 a las 13:25

Foto: Dean Chalkley.

Foto: Dean Chalkley.

Hidden. These New Puritans. Domino. Pop / Experimental. CD

No parece casual que la coproducción del segundo álbum de These New Puritans, junto al guitarrista y cantante del grupo inglés, Jack Barnett, corresponda a Graham Sutton, el hechicero de Bark Psychosis. Éste sale de la sombra e impulsa la música del cuarteto -oscura, incluso tenebrosa, pero al tiempo vibrante y adictiva: new grave con aspiraciones de trascendencia- hacia una nueva dimensión en la que la electrónica convive con secciones de viento madera y metal o instrumentaciones exóticas en perfecta ósmosis. Disco de escucha larga, y reiterada, pone a los británicos en otra categoría: la de los imprescindibles.

Ahí les dejo el clip de We Want War…