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La documentación está en la Red

Julio Alonso | 14 de febrero de 2005 a las 16:28

Todos los avances tecnológicos registrados últimamente en internet presentan un común denominador: la mejora de las búsquedas.

  • El pasado otoño Amazon.com Inc. ponía en funcionamiento su buscador A9.com, capaz de localizar lo mismo una cita o fragmento de un libro que los datos mercantiles y posición en el callejero de una empresa (más información en La Vanguardia, Yahoo! e IBLNews).
  • Google, a su vez, tiene varios frentes abiertos, a cuál más ambicioso: la búsqueda que podríamos llamar geográfica, Google Maps; en el disco duro del propio usuario, Google Desktop; de documentación académica, como tesis, conferencias y resúmenes de artículos, Google Scholar; o dentro de los programas de televisión, Google Video. Y el no va más: la biblioteca global, un proyecto que de aquí a 10 años prevé el acceso gratuito a 50 millones de libros.
  • Finalmente, Microsoft acaba de lanzar MSN Search, su buscador propio (hasta ahora utilizaba tecnología de Yahoo!), entre cuyas herramientas más novedosas figura la posibilidad de crear fuentes RSS para las búsquedas; esto es, la posibilidad de definir el objeto de la búsqueda y de que los artículos que respondan a tales requerimientos se añadan automáticamente a la lista de hallazgos. Además, MSN Search permite plantear búsquedas en la enciclopedia Encarta (41.000 artículos en línea, hasta ahora previa suscripción), obtener respuestas a preguntas, solucionar ecuaciones, localizar grupos musicales y reproducir sus canciones.

Si bien la mayoría de estas innovaciones se hallan todavía en fase experimental y sólo funcionan al completo para el mercado norteamericano, está claro que más temprano que tarde estarán al alcance de todos y que, en su conjunto, hacen prever profundas modificaciones en los servicios de documentación de los periódicos.

El alcance que puedan adquirir tales cambios se mueve entre estos dos polos:

  • Por mucho que se diversifiquen y simplifiquen los procesos de búsqueda, la complejidad de algunos de ellos requerirá un personal cualificado; o sea, de documentalistas y bibliotecarios. Según un estudio de Jakob Nielsen, el gurú de la usabilidad, muchos de los usuarios de internet infravaloran la amplitud de la red y no comprenden lo importante que es plantear las búsquedas con precisión. No saben buscar o no buscan bien, hasta el punto de que sólo un 66% de los usuarios de internet sería capaz, dice, de buscar y reservar un billete en la red. En la misma línea se mueve un recentísimo estudio del Pew Internet & American Life Project, según el cual los estadounidenses formulan en la red, ellos solitos, nada menos que 4.000 millones de búsquedas al mes.
  • Los llamados Servicios de Documentación están pasando a ser Centros de Documentación, un cambio semántico que entraña unidades de negocio independientes de lo medios en que nacieron, hasta el punto de financiarse a través de sus ventas y de su propia publicidad. Nada nuevo, pues, salvo que Dan Gillmor, uno de los padres del periodismo participativo, vuelve a la carga con la idea de que estos centros documentales se abran al público y se financien enteramente con publicidad. Lo mismo creen Cory Doctorow y Jay Rosen, dos autoridades en el mundo de internet. En cambio, Mark Glazer ha recogido en la Online Journalism Review opiniones diferentes.

Para tener una idea general sobre el asunto conviene leerse un viejo artículo de Richard Wiggins en Library Journal.

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